IBM celebra 100 años apoyándose en la IA y la cuántica
IBM no es lo mismo que hace 100 años, pero su apuesta por la innovación sigue intacta. Este 2026 se cumple un siglo de la presencia del Gigante Azul en nuestro país y en este tiempo, la multinacional norteamericana ha ido reinventándose de forma continua.
La que fuera la compañía reina del PC, que estaba presente en todos los Juegos Olímpicos o que ha estado involucrada en momentos históricos como en el referéndum de la Constitución de 1978 o en la digitalización del Archivo de Indias y la creación del Centro Nacional de Supercomputación apuesta ahora por combinar su tradicional legado con una estrategia muy enfocada en la nube híbrida, la Inteligencia Artificial, la automatización, la seguridad y la computación cuántica.
Tal y como ha explicado en una rueda de prensa con motivo de la conmemoración, Horacio Morell, presidente de la multinacional en nuestro país, IBM está viviendo una nueva reinvención centrada en menos áreas de liderazgo, más apertura al ecosistema y una relación más experiencial con los clientes.
Morell presentó a IBM como “una empresa de innovación tecnológica orientada a las empresas, gobiernos o instituciones” y subrayó que la compañía se ha visto obligada a reinventarse “muchísimas veces” en sus 100 años de historia en nuestro país. Tal y como expuso, el gran cambio de la compañía se aceleró con la adquisición de Red Hat, lo que les permitió abordar el presente y el futuro de la tecnología desde el open-source.
La apuesta por la ciencia
Morell incidió en la apuesta histórica de IBM por la ciencia y la investigación y recordó que la compañía invierte 7.500 millones de dólares en ciencia, cuenta con casi 4.000 científicos, 16 laboratorios y acumula más de 150.000 patentes, lo que supone un récord industrial. También señaló que IBM no solo innova, sino que busca hacerlo sin depender del ciclo económico, como parte de su estrategia de largo plazo.
Una de las principales apuestas de la IBM del futuro pasa por la computación cuántica, donde la visión de la compañía pasa por un modelo abierto y colaborativo. Según explicó Morell, “IBM dispone ya de 80 ordenadores cuánticos, una red de 800.000 personas que contribuyen a mejorar la tecnología y una red privada de unos 300 clientes, entre centros de investigación, grandes empresas, bancos y telecos. Esta combinación está permitiendo acelerar el desarrollo de una tecnología que todavía está en fase de expansión”.
Relación con el cliente
Asimismo, Morell describió un giro importante en la manera de trabajar con los clientes. En lugar de empezar por la tecnología, IBM plantea primero el problema de negocio y después cocrea una solución junto al cliente en pocas semanas. “Cuando el cliente dice, esto es lo que yo quiero, entonces ya hablamos de acometer inversiones”, resumió, defendiendo que ese método reduce el riesgo y mejora la adopción.
También explicó el cambio cultural que se ha producido dentro de la compañía, con el programa “cliente cero” como punta de lanza y con el que IBM utiliza sus propias herramientas para transformarse a sí misma. Aseguró que el proyecto ya ha generado 4.500 millones de dólares de mejoras de productividad en 2025 y que la compañía se ha comprometido a sumar otros 1.000 millones este año. Tal y como expuso, “este tipo de transformación solo funciona si la tecnología se combina con cambio organizativo”.
La parte más extensa del encuentro estuvo dedicada a la historia de IBM en España, que cumple 100 años frente a los 115 de la compañía global. Morell arrancó con una anécdota histórica sobre Alfonso XIII, que habría impulsado el interés por las máquinas tabuladoras tras leer una noticia en prensa, y situó a Telefónica como el primer gran cliente de IBM en el país. Aquella etapa, explicó, marcó la “mecanización” de los procesos empresariales.
Después repasó la llegada del mainframe y su impacto en sectores enteros. Recordó que IBM apostó en los años 60 por esta tecnología, que transformó industrias como la aviación, la banca o el transporte. En España, citó a Renfe como primer cliente de esa generación tecnológica y definió el mainframe como “la tecnología invisible” o “el sistema nervioso del sistema digital mundial”.

También recordó el papel de la compañía en la adopción del PC, los cajeros automáticos, los TPV y el código de barras, inventos que contribuyeron a la digitalización de la vida cotidiana y del comercio. En su relato, la compañía no solo acompañó la modernización de las empresas, sino que estuvo detrás de varios saltos tecnológicos que afectaron a la sociedad en general.
La apuesta por España continúa
En los últimos años, IBM ha reforzado su presencia en España con proyectos muy concretos. Morell mencionó como algunos de los más importantes la apertura de la región Cloud, a la que calificó como “la mayor inversión de la historia de IBM en sus 100 años en el país”. También destacó el nuevo centro de Digital Sales en Valencia y que está concebido para dar servicio a Europa, Oriente Medio y África, además de ser una incubadora de talento.
El otro gran proyecto es el centro de computación cuántica de San Sebastián, el sexto que IBM abre en el mundo tras Estados Unidos, Canadá, Corea, Japón y Alemania. Morell lo definió como “un ecosistema abierto con más de 20 centros de investigación y universidades implicadas, además de aplicaciones industriales en desarrollo”.
Para finalizar, el presidente de IBM destacó la convergencia actual de tres paradigmas de computación: la clásica, la inteligencia artificial y la cuántica. Morell sostuvo que “esta década es histórica porque, por primera vez, esas tres capas están madurando al mismo tiempo. La visión de IBM es construir un superordenador del futuro en el que esas tres capacidades trabajen de forma complementaria.”
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