La locura de Sarenet se hace realidad
Desprestigiada en la mayoría de ocasiones, la locura lleva a encumbrar obras grandiosas. Goya o Van Gogh no habrían podido pintar algunas de sus grandes obras maestras si hubieran estado totalmente cuerdos. Tampoco Beethoven o Lou Reed habrían podido componer buena parte de su música ni Virginia Wolf o Dostoyevski escribir sus obras si no fuera por sus estados mentales, permanentes o transitorios. Y la locura fue la que debió invadir en un momento dado la cabeza de Roberto Beitia y Jon Arberas, a la sazón, presidente y director general de Sarenet, para creer que un edificio abandonado y vandalizado al que ni siquiera los okupas prestaban atención era un buen lugar para construir un centro de datos.
20 millones de euros ha costado reconstruir ese edificio destartalado y convertirlo en la sede de la compañía y en el nuevo datacenter. Es decir, la enajenación no sólo afectaba a la elección del edificio, sino también a la inversión pues suponía la mayor realizada por Sarenet en sus 30 años de historia.
Puede parecer muy loco, pero la realidad ha demostrado que esos trastornos son muchas veces el punto de partida para llevar a cabo algo muy grande. Y eso es lo que ha hecho Sarenet. Si se analiza con frialdad, la idea no era tan descabellada. El ruinoso edificio tenía una gran ventaja sobre otras localizaciones: se encuentra en el Hub de Comunicaciones de Derio en el Parque Tecnológico de Euskadi, uno de los principales nodos de conectividad del norte de España con acceso directo a los cables de fibra óptica internacionales.
La nueva infraestructura dispone de una potencia eléctrica instalada de 3 megavatios (MW) y capacidad para albergar hasta 340 armarios o racks. Con una disponibilidad garantizada superior al 99,98%, el nivel de servicio del complejo resulta equiparable a las exigentes métricas de un centro de datos estándar Tier III, lo que asegura el soporte óptimo para entornos operativos y el despliegue de servicios críticos.
Sostenibilidad y eficiencia de nueva generación
Diseñado con el objetivo de obtener la certificación ambiental LEED Oro, el centro integra innovaciones tecnológicas orientadas a minimizar el impacto medioambiental. Destaca, por ejemplo, la incorporación de una planta fotovoltaica para autoconsumo y sistemas de refrigeración inteligente mediante free cooling, que aprovechan las condiciones térmicas del aire exterior para refrigerar los sistemas de forma natural.
En lo que respecta al hardware, los servidores de última generación montan procesadores específicos para ofrecer altos ratios de rendimiento con el menor consumo posible, respaldando el compromiso del operador con los objetivos del Climate Neutral Data Centre Pact (CNDCP), la iniciativa europea para la neutralidad climática sectorial.
Tal y como explicó Roberto Beitia en la inauguración el nuevo complejo de Sarenet busca garantizar que la información sensible de sus clientes permanezca bajo una gestión directa y un control integral, reduciendo la dependencia de terceros. Con ello, la compañía vasca pretende adecuarse a las crecientes demandas de las empresas que exigen garantías estrictas en materia de cumplimiento normativo y soberanía digital en suelo europeo.
Pero, la instalación no solo proveerá alojamiento básico, sino capacidades críticas de red: segmentación dinámica, protección avanzada frente a ataques de denegación de servicio (DDoS) y soluciones de ciberseguridad gestionada para robustecer la resiliencia tecnológica de las organizaciones ante escenarios de crisis.
Jon Arberas, director general de Sarenet, destacó que “esta iniciativa viene a reforzar nuestra capacidad para ofrecer a las pymes una propuesta tecnológica integral que combina conectividad, alojamiento de infraestructuras, ciberseguridad y servicios de ingeniería especializada. Este enfoque permite a empresas de tamaño medio y pequeño acceder a tecnologías avanzadas e innovadoras con el respaldo de un soporte técnico cercano y especializado”. Asimismo, Arberas ha puesto en valor el hecho de contar con un equipo humano propio para la gestión, lo que aporta «un mayor control sobre la calidad y la flexibilidad necesaria para adaptarse a la evolución del mercado».
IA con foco empresarial
En el ámbito de la Inteligencia Artificial, la compañía ha fijado su postura distanciándose de los grandes modelos generalistas que precisan macroinfraestructuras. El nuevo centro de datos está optimizado para albergar proyectos de IA aplicada a necesidades empresariales concretas, con el fin de resolver la actual brecha de implementación y automatizar procesos de forma precisa y fiable. Todo ello asegurando la privacidad del dato bajo el paraguas normativo de la Unión Europea.
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