El 80% de los empleados quieren usar la IA más de lo que las organizaciones les permiten
Un nuevo estudio de Cognizant sobre el entorno laboral ha identificado lo que los investigadores denominan la “brecha de activación” (“Activation Gap”): una división amplia y, en gran medida, invisible entre el potencial que los empleados consideran que la IA puede aportar a su trabajo y el grado en que sus puestos les permiten utilizarla.
Según las conclusiones del informe “New Frontiers, New Frictions: Mapping the DNA of AI Adoption” – en el que se ha encuestado a empleados tanto en España como en otros 23 países – el principal obstáculo para hacer realidad el potencial económico de la IA reside en transformar la disposición de los empleados en una adopción efectiva. La personalización, la integración y la ingeniería de contexto pueden contribuir a cerrar dicha brecha.
Mejora de productividad que puede aportar la IA
Los investigadores de Cognizant estiman que un aumento uniforme del 5 % en la productividad laboral a nivel mundial podría añadir aproximadamente 6 billones de dólares al PIB global, casi el equivalente a incorporar una economía del tamaño de la de Japón. Cerrar la “brecha de activación” constituye una vía potencial para capturar parte de ese valor y favorecer el consiguiente crecimiento salarial de los empleados que suele acompañar a los incrementos del PIB. Además, el hecho de que los trabajadores comprendan y confíen en la mejora de la productividad que puede aportar la IA constituye un indicador temprano de las probabilidades de éxito.
“Nuestro estudio revela que los empleados van por delante de sus empresas”, afirma Ravi Kumar S, CEO de Cognizant. “La predisposición es el aspecto más complejo de cualquier transformación tecnológica, y esa ya lo tenemos. Lo que queda por delante es el trabajo de contextualización: adaptar las herramientas a las normas, los flujos de trabajo y las dinámicas operativas mediante las cuales cada equipo realiza sus tareas. Las herramientas diseñadas para un contexto específico funcionan, mientras que las genéricas se estancan. Ese es el trabajo que realizamos a diario con nuestros clientes, y es la oportunidad que tiene ante sí cualquier empresa en este momento”.
El estudio arroja también las siguientes conclusiones:
- Predisposición a adoptar la IA: cuatro de cada cinco empleados afirman que desean utilizar la IA más de lo que su puesto de trabajo actual les permite.
- El factor humano: la predisposición individual, es decir, la forma en que una persona se relaciona con la tecnología, el riesgo y el trabajo en sí, es aproximadamente seis veces más determinante para predecir el comportamiento frente a la IA que la posición que ocupa la persona en la jerarquía de la organización.
- Navigators y Stalwarts: el 72 % de los trabajadores se concentra en estos dos perfiles, lo que los convierte en el segmento con mayor potencial de impacto. Una intervención específica dirigida únicamente a estos dos grupos podría tener efecto en la mayoría de la plantilla de una empresa. Los Navigators son empleados dispuestos a usar la IA, pero que se ven frenados por barreras organizativas; los Stalwarts, por su parte, necesitan una razón clara y un caso de negocio convincente para adoptarla.
- Herramientas poco adaptadas a las necesidades: hasta el 82 % de los empleados afirma que las herramientas de IA de las que disponen actualmente no se ajustan a sus necesidades. El 33 % de los Accelerators – usuarios avanzados que registran un uso intensivo de la IA – y de los Architects – empleados que adoptan la tecnología con mayor rapidez – señala que la falta de contexto y de personalización es el principal factor que limita su uso de la IA.
En todos los perfiles de empleados, entre el 72 % y el 82 % afirma que sus herramientas de IA actuales no satisfacen sus necesidades. Incluso los Precisionists – usuarios de IA muy activos y el grupo más satisfecho del estudio – registraron un nivel de satisfacción con sus herramientas de apenas el 28 %. En otras palabras, en el grupo que mejor valora sus herramientas de IA, sigue habiendo aproximadamente tres empleados insatisfechos por cada empleado satisfecho.
Surya Gummadi, presidente de Cognizant para América, señala “la insatisfacción con las herramientas de IA en el entorno laboral no se limita a los escépticos o a quienes acaban de empezar a utilizarlas. Es una experiencia prácticamente universal que afecta tanto a los empleados muy comprometidos con la IA como a aquellos que no lo están. Colaboramos con nuestros clientes para identificar e implementar las soluciones de IA más adecuadas para impulsar sus resultados de negocio. Nuestra experiencia en miles de implementaciones, sumada a esta nueva investigación, tiene como objetivo ayudarnos a ofrecer soluciones a gran escala, incluso en las organizaciones de mayor envergadura”.
La formación de los empleados es desigual
El estudio también revela una brecha entre la forma en que se imparte la formación en IA y cómo la reciben los empleados. Entre los Architects, el 81 % considera que su formación es eficaz y el 83 % la completa. En cambio, entre los Holdouts – el grupo menos inclinado a utilizar la IA -, estas cifras descienden al 56 % en cuanto a eficacia y al 53 % en cuanto a finalización. Sin embargo, la brecha en formación no explica por completo las diferencias en los niveles de satisfacción.
Los Architects reciben la formación más eficaz y presentan tasas de finalización más elevadas; sin embargo, el 87 % afirma recurrir a herramientas no autorizadas cuando las opciones aprobadas no responden a sus necesidades. Se trata, por tanto, de dos problemas distintos: la formación no llega a todos por igual y, aun cuando resulta efectiva, las herramientas disponibles siguen sin satisfacer sus necesidades.
Una fuerza laboral más dispuesta y preparada para trabajar con la IA es un aspecto fundamental para las organizaciones
En conjunto, las conclusiones de Cognizant apuntan a una fuerza laboral más dispuesta y preparada para trabajar con IA de lo que muchas organizaciones creen actualmente. Proporcionar a los empleados acceso a herramientas adaptadas a su contexto, acompañadas de una formación adecuada, constituye la vía más clara para cerrar la “brecha de activación” y lograr mejores resultados empresariales reales a través de la IA.
“Para que la tecnología pueda materializar los aproximadamente 6 billones de dólares en crecimiento potencial del PIB que podría generar la IA, las empresas deben proporcionar simultáneamente herramientas adaptadas a cada contexto a una plantilla receptiva, al tiempo que mejoran sus programas de formación adaptándolos a distintos perfiles y aumentando su eficacia para obtener resultados reales”, añade Kumar S.
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