El verdadero reto de la IA ya no es la inversión, sino generar valor

Invertir en tecnología es importante, pero ¿no lo es acaso más conseguir que esa inversión se transforme en beneficio? Sin duda alguna. De hecho, cuando una organización debe decidir si seguir avanzando en un desarrollo estratégico –especialmente cuando hablamos de la irrupción de una tecnología disruptiva como la IA– la medida a valorar sigue siendo el ROI, debido a su capacidad para evaluar la rentabilidad y eficiencia de una inversión. Y aquí, la IA está ganando enteros.
Así, aunque los retos corporativos sigan al alza, si este índice crece, serán menos las reticencias y frenos para mantener el desarrollo y la inversión, tal y como pone de manifiesto el estudio “El valor de la IA 2026” realizado por SAP y Oxford Economics.
Según subraya dicho informe, aunque el importe que una empresa media a nivel mundial destina a la IA ha aumentado ligeramente hasta los 28 millones de dólares en 2026, el hecho más relevante es que el retorno de la inversión (ROI) se ha disparado. En todo el mundo, las empresas esperan alcanzar un ROI del 21 % este año (6,3 millones de dólares), frente al 16 % del año pasado, y la previsión es que ese ROI crezca hasta el 38 % dentro de dos años (15,9 millones de dólares).
¿Podemos encontrar un porqué a esta previsión tan positiva? Sí, y tiene nombre, es la IA agéntica. De acuerdo con los datos del estudio, en los próximos dos años se prevé que el ROI medio de la IA agéntica alcance los 17,6 millones de dólares, lo que supone multiplicar por cuatro las estimaciones del año pasado (4,3 millones de dólares).
Todos estos datos forman parte del mencionado estudio global para el que se encuestó a 2.600 responsables empresariales de 13 países, y vienen a constatar que la IA ha pasado ya de la fase experimental a la de ejecución, y eso está empezando a generar beneficios reales.
Pero no nos engañemos, aún queda un largo camino por recorrer, porque una IA que carece de contexto —ya sean procesos, datos o gobernanza— en el mejor de los casos generará actividad sin resultados, pero en el peor, generará riesgos.
La IA se acerca poco a poco a la madurez empresarial
Como mencionaba más arriba, la inversión mundial media en IA aumentó ligeramente en 2026 con respecto a los 26,7 millones de dólares de 2025, pero también se produjeron cambios significativos en mercados clave. La inversión creció de forma notable en territorios tan diversos como Brasil, el Reino Unido, Australia y Alemania, mientras que en otros como China y la India se registraron descensos en la financiación.
Hoy en día, casi un tercio de todas las tareas (30 %) en una empresa media cuentan con el apoyo de la IA, una cifra que se espera que aumente hasta el 48 % en dos años. Sin embargo, aunque la inversión estratégica en IA casi se ha duplicado interanualmente hasta alcanzar el 17 %, los enfoques fragmentados siguen siendo, con diferencia, los más frecuentes (41 %).
En parte, esto puede deberse a un problema de liderazgo interno, ya que menos de la mitad de las empresas cuentan con un responsable específico de IA encargado de su implantación (46 %), con marcos claros sobre el desarrollo de la IA (52 %) o incluso con formación sobre las capacidades y los riesgos de la IA (41 %).
Sin embargo, y a pesar de estos retos, el 69 % de las empresas están satisfechas con el retorno de la inversión actual en IA, aunque más de dos tercios no están convencidas de que la IA esté alcanzando todo su potencial.
Parte de este optimismo se debe a la IA agéntica, ya que más de ocho de cada diez (83 %) empresas afirman que la IA agéntica tiene un potencial de “moderado a muy alto” para transformar su organización. Sin embargo, la tecnología aún se encuentra en una fase inicial, solo el 3 % de las empresas afirma estar totalmente preparada para la IA agéntica, mientras que la mayoría afirma estar “parcialmente preparada” o “no estar preparada en absoluto”.
Calidad del dato, impacto en la plantilla y gobernanza: retos clave de la IA
Volviendo de nuevo al ROI y a cómo las organizaciones pueden obtener un retorno de la inversión de la IA, cabe señalar tres grandes retos: los relacionados con los datos, la plantilla y la gobernanza.
La calidad de los datos es el mayor de ellos. El número de empresas que afirman estar preparadas en materia de datos para la IA ha descendido con respecto al año pasado, y el 73 % de las empresas señala dificultades relacionadas con datos incompletos. Esto está afectando al trabajo diario: el 79 % de las empresas experimenta repeticiones de trabajo, retrasos o atrasos debido a la baja calidad de los resultados de la IA.
En cuanto a la gestión del impacto de la IA en la plantilla, casi ocho de cada diez empresas (el 78 %) coinciden en que la mejora de las competencias de su personal no sigue el ritmo de la evolución de las herramientas de IA. Y tan solo el 1 % de los encuestados afirmó que la IA no tendrá ningún impacto en su planificación de personal. Mientras tanto, el uso «en la sombra» de la IA, es decir, el hecho de utilizar herramientas de inteligencia artificial no autorizadas por la compañía para realizar tareas corporativas aumenta año tras año, y el 69 % afirma que ocurre al menos de forma ocasional.
La gobernanza es el tercero de los retos fundamentales para extraer todo el valor de la IA en las empresas. Tan solo el 12 % de las empresas afirma que sus competencias o sus procesos y marcos regulatorios están totalmente preparados para gobernar la IA de forma eficaz.
Estos problemas podrían agravarse en el futuro con la IA agéntica. En la actualidad, el 38 % de las empresas no cuenta con un proceso que incluya la intervención humana en los flujos de trabajo de los agentes de IA; el 37 % carece de controles de permisos y acceso para ellos; y solo el 44 % dispone de un registro de los agentes de su empresa. Se trata de un aspecto crítico, dado que más de dos tercios de las empresas (69 %) están de acuerdo o, no en otras palabras, no están convencidas de si están implementando agentes más rápido de lo que pueden gestionarlos.
Por tanto, el siguiente paso para generar valor consistirá en integrar profundamente la IA con los datos contextuales y los procesos. Pero las empresas de todo el mundo deben comprender que la IA suele aportar un valor más difícil de medir de lo esperado, así como riesgos que evolucionan a un ritmo superior al que la mayoría de los sistemas de gobernanza pueden seguir. Las empresas están descubriendo rápidamente que la gobernanza de la IA desempeña un papel fundamental a la hora de aprovechar el valor que ofrece esta tecnología.
El futuro del valor de la IA es la «empresa autónoma»
Conseguir extraer un valor real de la IA no va a ser fácil y requiere un nuevo enfoque. Las empresas, tanto grandes como pequeñas, tendrán que conectar la IA con los datos y los procesos que gestionan sus organizaciones, y asegurarse de disponer del contexto y la gobernanza necesarios para generar resultados fiables. Eso es lo que llamamos la “empresa autónoma”. No se trata de un cambio técnico, sino humano. Porque solo se puede alcanzar un valor real si los agentes, los procesos y las personas trabajan como uno solo.
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