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“Me arrepiento de darle un teléfono a mi hija de 12 años”

Alicia quedó en shock al ver esos mensajes en el teléfono de su hija . Cuando se lo compró en enero, pensó que Thaily, su pequeña de 12 años , lo usaría solo para hablar con ella y sus amigas. Pero, además de ese uso, también lo empleaba para comunicarse con hombres mayores y desconocidos. Las primeras semanas todo parecía normal hasta que Alicia comenzó a notar que su hija se desvelaba hasta las 2 o 3 de la mañana utilizando el teléfono. “Ella decía que chateaba con sus amigas, pero yo no le creía, así que comencé a prestarle más atención”, cuenta. Sus sospechas no eran erróneas. Laura Herrera, especialista en ciberseguridad y miembro de Womcy, explica que muchos de los riesgos en línea surgen durante la noche, cuando comienza la interacción con otras personas.

Los niños pasan de 6 a 8 horas diarias frente a las pantallas

“Thaily empezó a comportarse de manera extraña. Se distanciaba de nosotros y dejó de contarnos sus cosas. Pasaba todo el tiempo en el teléfono”, relata Alicia. Fue entonces cuando decidió revisar el dispositivo y descubrió que, además de hablar con sus amigas, también chateaba con alguien llamado Adrián. “Él decía que me quería mucho, que era muy bonita y que quería conocerme”, relata Thaily. Lo conoció a través de Instagram y lo único que sabe es que, supuestamente, tiene 16 años y le enviaba fotos de su rostro. Sin embargo, Thaily reconoce que no lo conocía personalmente ni iba a su escuela. “Empezó a darle ‘like’ a mis historias en Instagram, y así fue como lo conocí”, añade la niña. El informe OpiNNA, elaborado por el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, reveló que 53% de las personas entre 10 y 17 años son seguidas por desconocidos en línea, siendo las mujeres (65%) más propensas a ser seguidas por extraños en comparación con los hombres (43%). Mientras Adrián enviaba fotos de su rostro, le pedía a Thaily que le enviara imágenes que mostraran más que eso. “Una de las cosas que más solicitan a las chicas son fotografías. Y esta tendencia se intensifica cuando comienzan a recopilar información como la dirección de su casa o escuela”, explica Herrera. “Cuando vi eso, le di unas cuantas cachetadas, la castigué y le quité el teléfono”, dice Alicia. Y ahí comenzó el infierno. Después de aquel suceso Thaily dejó de hablar con su madre durante semanas, algo que nunca antes había sucedido. Cada vez que Alicia intentaba acercarse, su hija se distanciaba más. “Decidí devolverle el teléfono, pero eliminé todas sus redes sociales”, menciona Alicia, reconociendo que también necesitaba mantenerse en contacto con ella. Según el informe OpiNNA, los niños de entre 10 y 17 años pasan entre 6 y 8 horas diarias en internet, siendo el celular el dispositivo que utilizan el 84% de las veces. Pero el primer acceso lo tienen desde antes. La consultora The Competitive Intelligence Unit (CIU) reveló que el 68.3% de los niños y niñas de entre 6 y 11 años cuentan con acceso a internet. Todo pareció estar bien durante algunas semanas, hasta que un día Thaily pidió permiso para ir a una plaza con sus amigas, y Alicia se lo negó. Su hija reaccionó de manera agresiva, iniciando una discusión que, casi un mes después, aún no ha terminado. “Me pareció extraño su comportamiento tan agresivo cuando le dije que no”, comenta Alicia, quien decidió entonces revisar nuevamente el celular de su hija. Descubrió que Thaily no planeaba encontrarse con sus amigas, sino con Adrián, con quien ahora chateaba en WhatsApp y archivaba la conversación para que su madre no lo viera. “Hablaba con él todos los días. No me decía cosas malas. Solo me decía cosas bonitas”, afirma Thaily, quien reconoce que también lo hacía por aburrimiento. Esa iba a ser la primera vez que Thaily se encontraría con el supuesto joven de 16 años. Según el informe OpiNNA, 10% de los encuestados admitió haber sido invitados a encontrarse con personas que conocieron en línea pero nunca vieron en persona. Aquellas que más reciben estas solicitudes son las personas que no se identifican con un género (20%), seguidas por las mujeres (12%), mientras que los hombres son los menos afectados (9%). Entre los mensajes, Alicia descubrió que Thaily también se comunicaba con otros “chicos” que constantemente le decían lo bonita que era y le pedían fotografías. “Ella aún es muy joven y ya le pedían fotos de su escote, y ella las enviaba”, lamenta la madre. Alicia no permitió que Thaily fuera a la plaza. Incluso, el padre de Thaily tuvo que ajustar su horario de trabajo para recogerla personalmente en la puerta de la escuela, temiendo que se escapara. Una vez más, le quitaron el teléfono y, hasta la fecha, no se lo han devuelto.

¿A qué edad darle un teléfono a un niño?

No hay una respuesta única sobre cuál es la edad adecuada para que los niños tengan un teléfono inteligente. Algunos estudios sugieren los 10 años, otros los 12 e incluso los 14. “Ya es casi imposible establecer un límite claro. Lo importante es que los padres conozcan los riesgos y trabajen en minimizarlos”, comenta Herrera “Yo le explicaba los peligros y hasta le ponía programas educativos en la televisión, pero no entiendo por qué aún así lo hizo”, lamenta Alicia. Considera que hizo todo lo posible como madre para prevenir a su hija de los riesgos en línea. Sin embargo, la experta en ciberseguridad reconoce que la educación no es suficiente y que no debe recaer únicamente en los padres. “Este es un tema de negocios”, dice. Aunque plataformas como YouTube cuentan con controles parentales y opciones como “YouTube Kids”, las plataformas siempre buscarán atraer más usuarios, y hay pocos elementos de seguridad para verificar la edad declarada por el usuario. Según el reporte OpiNNA, YouTube, TikTok y WhatsApp son las plataformas más utilizadas por jóvenes entre 10 y 17 años. “Pero en TikTok pueden aparecer videos inapropiados junto a los de canciones populares”, advierte Herrera. El hashtag #Kids en TikTok tiene más de 12.7 millones de publicaciones, pero pocos son adecuados para una audiencia infantil. La plataforma tiene una función llamada “Sincronización familiar” que permite a los padres restringir el acceso a ciertos contenidos, pero debe ser activada por los padres. Roberto Ricossa, vicepresidente de F5 para LATAM, comparte que los riesgos de seguridad cibernética para los niños no son diferentes a los de los adultos. Las principales amenazas incluyen el phishing, el ransomware y la exposición a contenido inapropiado, así como el ciberacoso y el ciberbullying. Pero el Consejo Ciudadano compartió que, desde 2021 hasta este año, han recibido 711 reportes de ciberdelitos a menores, 56% de los casos provenientes de la Ciudad de México. Las niñas las principales víctimas y la sextorsión el principal delito, pues fue el reporte del 67.5% de los casos. Ricossa sugiere un contrato con los hijos al entregarles un teléfono, estableciendo que es una prestación de los padres y que pueden revisarlo cuando lo consideren necesario. Proteger a los niños de los riesgos en línea es posible, pero Herrera destaca que se necesita más educación, tanto en las escuelas como para los padres. “No es solo sobre tecnología, sino también sobre ética. Debe ser un esfuerzo conjunto de todos”.

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Gustavo Genez

Informático de corazón y apasionado por la tecnología. La misión de este blog es llegar a los usuarios y profesionales con información y trucos acerca de la Seguridad Informática.