Gestionar las velocidades de la IA: los CIOs del IBEX piden menos ruido y más criterio
Parar para pensar también es una decisión estratégica. Con esa idea, ENCAMINA reunió a varios CIOs de compañías del IBEX en una nueva edición de Espacio CIOs #THINKINCOLORS, un encuentro privado moderado por Hugo de Juan, CEO de ENCAMINA, y Federico Flórez, ex CIO y miembro de varios consejos de administración, para compartir aprendizajes, dudas y experiencias reales en torno a la inteligencia artificial.
El punto de partida fue el de cómo “Gestionar las velocidades de la IA”, con el objetivo de abrir una conversación honesta entre líderes tecnológicos que hoy conviven con presiones y expectativas simultáneas del mercado, los consejos de administración, los usuarios y la continuidad del negocio.
El CIO como regulador de tráfico en la era de la IA
Uno de los consensos más claros del encuentro fue el cambio de rol del CIO. Ya no basta con ejecutar tecnología: hoy se espera que actúe como regulador de ritmos y prioridades, equilibrando planes estratégicos a tres o cinco años con ciclos de cambio que se aceleran cada noventa días.
“Nuestro papel se parece cada vez más al de un regulador de tráfico: decidir qué iniciativas pueden acelerar, cuáles deben ir despacio y cuáles conviene parar”, señalaba uno de los participantes.
Este mayor protagonismo acerca al CIO al negocio, pero también aumenta la exposición. Especialmente en organizaciones donde los consejos demandan claridad, control del riesgo y estabilidad, en un contexto en el que los beneficios y el ROI de la IA —sobre todo la generativa— aún son difíciles de cuantificar.
Gobierno de la IA: ni centralizarlo todo ni dejarlo a la deriva
La conversación puso el foco en la necesidad de un modelo de gobierno de IA “súper fino”, capaz de aportar criterio, conocimiento y reporting sin convertirse en un freno.
Se compartieron experiencias diversas. Desde fases iniciales caóticas, con decenas de casos de uso sin priorizar, hasta modelos más maduros en los que la organización ha cerrado tecnologías, definido políticas claras y elevado la función de IA al máximo nivel ejecutivo.
“El modelo que mejor está funcionando es distribuido: cada negocio identifica sus necesidades y la capa corporativa homogeneiza, controla y da visibilidad”, resumía uno de los CIOs.
El mensaje fue claro: sin gobierno, hay riesgo; con exceso de control, se pierde velocidad. El equilibrio es la clave.
Del “polvo de oro” a los lingotes: el reto del ROI
Si hubo un tema transversal fue la dificultad para priorizar. Las organizaciones manejan cientos —o miles— de ideas relacionadas con IA, pero pocas llegan a convertirse en impacto real en la cuenta de resultados.
La distinción entre IA tradicional y IA generativa fue clave. Mientras la primera ofrece casos claros y medibles (ej.: eficiencia energética, reducción de desperdicio, predicción de demanda), la segunda plantea un ROI más difuso, basado hoy en métricas de adopción y uso.
“Sabemos que tenemos que subirnos a la ola de la IA generativa, pero hay que ser muy prudentes al explicarla al consejo”, apuntaba otro participante.
Se propusieron clasificaciones del valor que va más allá del ROI inmediato como el reposicionamiento estratégico o las nuevas formas de trabajo y cultura organizativa.
Personas, talento y la transformación que no es solo tecnológica
La conversación derivó inevitablemente hacia el talento. Atraer, formar y retener perfiles tecnológicos es ya uno de los mayores retos, especialmente en un contexto donde la automatización dificulta las carreras junior tradicionales.
Los CIOs coincidieron en la necesidad de evolucionar hacia roles híbridos, combinando autonomía técnica, comprensión del negocio y empatía con el cliente. Y en que la transformación no puede recaer solo en TI.
“Si la dirección no entiende la base tecnológica, estamos generando deuda técnica… pero directiva”, se escuchó durante el debate.
Partners, clientes y expectativas realistas
También hubo espacio para hablar de la relación con proveedores y clientes. A los partners tecnológicos se les pide velocidad, fiabilidad, honestidad y foco en el valor real, integrando desde el inicio el impacto en OPEX y evitando promesas difíciles de cumplir.
La adopción temprana de soluciones inmaduras —como ocurrió en algunos casos con herramientas de IA generativa— dejó una lección clara: sobrevender genera rechazo, y ese rechazo cuesta mucho revertirlo.
Reflexionar para avanzar con criterio
El encuentro espacio CIOs #THINKINCOLORS abrió una ventana a la reflexión: en un mercado lleno de titulares y urgencias, crear espacios para pensar sin prisas es más necesario que nunca.
Precisamente en ese punto también hubo consenso: gestionar la IA no va de ir más rápido que nadie, sino de saber a qué velocidad avanzar en cada momento. Y eso, como coincidieron los CIOs, no lo resuelve la tecnología sola, sino el criterio, el diálogo y el liderazgo compartido.
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