BOA o cómo evitar que la falta de rendimiento penalice el éxito
Los proyectos de salida del mainframe o de modernización de aplicaciones, impulsados a la búsqueda de mayor eficiencia y la reducción, tanto de los costes de mantenimiento como de los riesgos asociados a la falta de talento especializado, se han encontrado, en no pocos casos, en un callejón sin salida.
Estos proyectos fallidos no solo tienen un alto coste, también demuestran que el camino hacia la mejora de la eficiencia —llamémoslo E— pasa inevitablemente por la P, el rendimiento o performance. Así lo demuestran muchos proyectos de migración hacia la nube que, pese a contar con inversiones elevadas, no han logrado el retorno esperado. Porque, cuando la búsqueda de la E se encuentra con el problema de la P, lo que se obtiene es una pérdida adicional de E.
Mayoría de edad en el mundo del ‘performance’
El rendimiento, por tanto, no es una cuestión técnica, es una cuestión de negocio. En Orizon sumamos 18 años de experiencia en la mejora de la eficiencia y el rendimiento (E&P) de las aplicaciones y disponemos de una plataforma única denominada BOA y una metodología propia – DevPerOps-, que convierten el rendimiento en pilar estructural del ciclo de vida del software.
BOA y DevPerOps son la base del conjunto de servicios para la mejora del rendimiento que utilizan la mayor parte de la banca en España y otras entidades de gran tamaño en sectores como seguros, telco, utilities y administración pública. Son entornos complejos y altamente cambiantes. De hecho, la media de componentes de aplicación por instalación supera los 300.000 y un 40% cambia al menos una vez al año. Por ese motivo, afirmamos con orgullo que somos capaces de encontrar la aguja en el pajar.
¿Y cómo lo hacemos? Con BOA desarrollamos una monitorización detallada de los KPIs clave en eficiencia y rendimiento de todo el sistema y detectamos cualquier cambio en el comportamiento de los elementos software y su impacto, gracias a un conjunto de algoritmos que identifican 35 casuísticas de ineficiencias.
BOA permite correlacionar datos procedentes del mainframe, las bases de datos, las herramientas APM y los sistemas de automatización, sin utilizar agentes y con independencia del formato de los datos. Sus algoritmos no solo analizan causas raíz de procesos batch u online, sino que también incorporan capacidad predictiva para anticipar degradaciones futuras.
En este sentido, frente a herramientas que apenas conservan semanas de información, BOA mantiene históricos amplios que permiten detectar tendencias paulatinas y degradaciones progresivas. Esa memoria histórica es crítica para comprender el comportamiento real del sistema.
Y, además, damos solución a los problemas. BOA detecta, identifica y correlaciona ineficiencias, y también las ordena por impacto y propone soluciones concretas. Porque, no se trata solo de detectar errores, sino de diagnosticarlos y resolverlos. En este punto, cabe destacar que la plataforma incorpora un asistente basado en IA y denominado BOA AI, que se alimenta con miles de recomendaciones detalladas de mejora.
Todo este ciclo completo de optimización, que se retroalimenta de forma continua, cuenta también con un soporte de gestión que permite medir el resultado del ROI de cada acción y de la totalidad de las acciones en conjunto. Hablamos de reducir hasta un 40% los costes asociados a incidencias en producción, mejorando en un 30% la eficiencia del consumo de recursos en entornos críticos.
El alto coste de la ineficiencia
Gartner estima que las organizaciones pierden de media 5.600 dólares por minuto de inactividad no planificada en sistemas críticos. Además, en sectores altamente dependientes de la tecnología como banca y seguros, los sobrecostes derivados de ineficiencias pueden llegar a equivaler al 15% de la inversión total en TI.
Por el contrario, los proyectos de mejora del rendimiento proporcionan ahorros muy significativos. Los casos de uso con mayor interés de nuestros clientes se centran en la eficiencia de los costes de infraestructura, especialmente en el entorno mainframe IBM, y en entornos Oracle, tanto on-premise como cloud. En el primero, el objetivo es mejorar el rendimiento del procesamiento batch adelantando su finalización a través de la optimización continua de los caminos críticos de los procesos planificados. En el segundo, elevar el rendimiento del online a través de las múltiples capas de la arquitectura.
BOA detecta, identifica y correlaciona ineficiencias, y también las ordena por impacto y propone soluciones concretas
Estos casos de uso son casos de éxito que demuestran cómo la mejora del rendimiento genera importantes ahorros en el entorno mainframe -desde dos millones de euros anuales hasta 40 millones de euros en cinco años acumulados en ROI-, con reducciones de horas netas en la finalización batch; así como reducciones de hasta el 40% en el coste del almacenamiento Oracle y del 70%, de media, en los tiempos de respuesta.
Y, además de ahorro económico y de tiempo, BOA aporta un enorme valor intangible adicional ya que, además de consolidar la cultura del rendimiento, la información de detalle sobre eficiencia y performance (Deep Applications E&P) que proporciona es muy útil para el trabajo del día a día de los equipos de Infraestructura y Operaciones (I&O) y de Desarrollo, incluyendo el cumplimiento de unos requisitos regulatorios cada vez más exigentes en cuanto a la identificación de la causa raíz de los problemas.
El problema estructural del software
La cultura del rendimiento también viene a resolver un problema de fondo como es la baja calidad del software. En el sector financiero, entre un 30% y un 40% del gasto TI corresponde a desarrollo y mantenimiento, y nuestra experiencia demuestra que aproximadamente el 50% de los componentes técnicos presenta alguna mala praxis.
Esta situación es en buena parte consecuencia de la externalización predominante en las actividades de desarrollo y mantenimiento del software, impulsada por la presión del time-to-market y que ha desplazado el foco de la calidad hacia la rapidez y el coste. El resultado es un incremento de errores, mayor deuda técnica y pérdida de control sobre el comportamiento real de las aplicaciones.
Además, cuando estas ineficiencias no se identifican, las organizaciones optan por sobredimensionar infraestructura para garantizar el funcionamiento, lo que dispara el Coste Total de Propiedad (TCO) sin atacar la causa raíz.
Rendimiento y regulación
Consolidar la cultura del rendimiento resulta asimismo imperativo ante las cada vez más estrictas exigencias regulatorias. Normativas como DORA obligan a la medición constante y la vigilancia del cumplimiento por parte de los proveedores externos.
El tándem BOA y DevPerOps permite evolucionar desde un modelo clásico de gobierno TI —reactivo y basado en incidencias— a un modelo de eficiencia y control continuo del rendimiento alineado con KPIs relevantes para el negocio. Porque la eficiencia no puede construirse sobre suposiciones. Migrar, modernizar o innovar sin garantizar el rendimiento es trasladar el problema de un entorno a otro.
Sin métricas objetivas y trazabilidad técnica, cualquier arquitectura se convierte en una caja negra. La E sin P es una promesa vacía. El verdadero liderazgo consiste en lograr que cada línea de código, cada proceso batch y cada transacción online contribuyan al negocio con el máximo rendimiento y al menor coste posible. Solo así la tecnología se convierte en una verdadera ventaja estratégica.
Ángel Pineda, CEO de Orizon
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