Las empresas prefieren aplicaciones empresariales de calidad frente al ahorro de costes
Las compañías tecnológicas están empezando a dar un giro estratégico en la forma de invertir en innovación. Tal y como se destaca en el nuevo informe global de Unisys, la próxima era de la tecnología empresarial se caracterizará por una preferencia clara hacia aplicaciones empresariales más pequeñas, especializadas y de mayor calidad, frente a los grandes proyectos orientados únicamente a reducir los costes. El documento, basado en las opiniones de expertos y directivos de la compañía, identifica diez tendencias clave que explican este cambio de paradigma y su impacto en la productividad, la ciberseguridad y la gestión del talento.
La principal conclusión que puede extraerse del informe de la multinacional es que la inteligencia artificial (IA) está pasando de las promesas a los resultados medibles. Las organizaciones empiezan a integrar desarrollos más contenidos, ajustados a tareas concretas e integrados en sus procesos actuales, lo que garantiza mayor agilidad, un retorno de la inversión más claro y una implementación menos arriesgada. Tal y como ha señalado Mike Thomson, consejero delegado de Unisys, «en 2026 van a verse más despliegues funcionales de IA y va a haber una apuesta clara por la calidad por parte las empresas en detrimento de la reducción de costes y la aparición de aplicaciones empresariales orientadas al ROI».
Aplicaciones empresariales empaquetadas
La investigación de Unisys pone de relieve que, tras años de proyectos experimentales en Inteligencia Artificial, las organizaciones y más concretamente los departamentos de TI, están consolidando un pequeño conjunto de soluciones repetibles, donde destacan los chatbots internos y externos, los asistentes virtuales o los agentes de programación inteligente. Estas herramientas se están convirtiendo en aplicaciones empresariales empaquetadas, medibles y de rápida adopción, lo que está modificando el modo en que las compañías evalúan la rentabilidad tecnológica. En este contexto, el tamaño importa menos que el impacto porque lo que se busca fundamentalmente es precisión, especialización y resultados inmediatos.
Otro cambio importante con respecto a años anteriores es el abandono de los grandes modelos generalistas. Las empresas están entrenando modelos de IA con conjuntos de datos más pequeños, limpios y específicos para su sector, lo que permite obtener resultados más precisos, eficientes y confiables. Esta tendencia refuerza la idea de que las estrategias tecnológicas con menor complejidad no significan menor valor, sino mayor control del ciclo de innovación y mejor gestión del riesgo.
IA y seguridad: contención más que prevención
El impacto de la IA no se limita a la eficiencia operativa o a la toma de decisiones. También redefine la defensa frente al cibercrimen. El informe de Unisys señala que tanto atacantes como responsables de seguridad están usando IA para automatizar sus tácticas: desde la generación de contenido malicioso (como phishing o suplantaciones de voz) hasta el refuerzo en la detección de anomalías y la respuesta automatizada. El objetivo ya no es evitar a toda costa una brecha, sino lograr una recuperación rápida y una resiliencia demostrable ante los reguladores y clientes.
Además, temas emergentes como la criptografía poscuántica, la soberanía digital o el final de los enfoques «cloud-only» cobran protagonismo. En todos los casos, el foco está en tomar decisiones más inteligentes y sostenibles sobre dónde alojar, procesar y proteger los datos. Las empresas que comprendan pronto estas dinámicas tendrán ventaja frente a las que persistan en modelos centrados únicamente en la reducción de costes.
Tal y como se desprende del informe, las grandes corporaciones están aprendiendo que el verdadero valor de las aplicaciones empresariales no reside en la escala ni en el ahorro de costes inmediato, sino en su capacidad para ofrecer resultados tangibles, resilientes y estratégicamente alineados con los objetivos del negocio.
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