¿Y si Satya Nadella, CEO de Microsoft, está viendo las orejas al lobo?
Los eventos se multiplican por todas partes, pero a excepción de los grandes que suelen ser uno o dos anualmente, es extraño que en el resto aparezca el CEO de la empresa a vender las bondades de sus productos o soluciones. Satya Nadella, a la sazón máximo responsable de Microsoft, sin embargo, asistió a un evento local celebrado en Madrid la pasada semana. Que uno de los máximos representantes de una de las grandes Big Tech se acerque a dar la keynote principal del encuentro para hablar de IA sólo puede ser por dos motivos (que no tienen por qué ser excluyentes): que España es un país estratégico para Microsoft o que, como aseguran cada vez un mayor número de analistas o expertos, estamos ante el principio del estallido de la burbuja de la Inteligencia Artificial.
Dejando de lado la parte del mercado estratégico, y España lo es, lo cierto es que la presentación de Satya Nadella abordó alguna de las principales preocupaciones de los gigantes de la IA: la importancia de integrar la IA en los procesos de las empresas y la soberanía de los datos.
Por partes. Son cada vez más numerosos los CIOs y responsables de TI que ven que la IA no satisface las necesidades que se plantean. Es cierto que en muchos casos, los proyectos que han empezado no han logrado los objetivos porque se han empezado a desarrollar sin ningún tipo de estrategia, sin valorar la calidad de los datos con los que se alimenta la IA y sin estudiar si la adopción de una IA para un determinado proceso realmente es necesaria para la empresa. Y todo ello, está provocando que ahora cualquier desarrollo sea estudiado de forma mas minuciosa.
Cambiar la mentalidad
Satya Nadella es consciente de esta situación. Por eso pregunta “¿cómo puede una organización utilizar la IA para cambiar la experiencia del cliente, la experiencia de los empleados, las operaciones internas, cambiar la curva de la innovación? Independientemente de los bienes o servicios que produzca, ¿puede hacerlo ahora con más rendimiento, de forma mucho más avanzada y con mucha más velocidad?”. El máximo responsable de Microsoft aboga porque las organizaciones se sienten y piensen de nuevo en la utilidad que la IA proporciona a las empresas, dando la razón a todos aquellos que afirman que quizá se ha ido demasiado rápido escuchando sólo los cantos de sirena que los mensajes de marketing prometía.
Adherirse a esa afirmación implica una reducción en las ventas aunque a Microsoft, a corto plazo, no parece importarle dado el músculo financiero que posee. Sin embargo, da la sensación de que Satya Nadella le está viendo las orejas al lobo. Y si él lo ve es que hay que valorarlo. Sólo hay que recordar que fue la persona que resucitó a la anquilosada Microsoft para situarla, de nuevo, entre las principales empresas del sector.
Para abordar la problemática Satya Nadella cree que el éxito de la IA en los entornos corporativos pasa por un cambio de mentalidad. “La IA, en cierto sentido, es una tecnología horizontal de uso general que trasciende roles y funciones. Hay que pensar en flujos de trabajo de principio a fin, procesos de principio a fin, tareas de principio a fin. Esa mentalidad es ligeramente diferente a lo que estamos acostumbrados porque hemos construido las empresas sobre un flujo de trabajo concreto”, afirmó.
Y para ello, Satya Nadella no dudó en emular la adopción masiva del PC en los años 80. El máximo responsable de Microsoft es en esa época la última vez en que los flujos de trabajo cambiaron de forma radical: “En los años 80 usted una empresa que intentaba hacer una previsión. ¿Cómo lo hacía? Tenía que enviar faxes, memos internos y, finalmente, hacer alguna previsión en papel. Pero, de repente, el correo electrónico se convirtió en algo habitual. Excel ya existía y se enviaba una hoja de cálculo de Excel por correo electrónico, la gente introducía los números y se obtenía una previsión. Esto cambió el trabajo, el flujo de trabajo y los resultados del trabajo, todo al mismo tiempo. A eso me refiero cuando digo que con la IA hay que replantearse realmente cómo cambian el trabajo, el flujo de trabajo y los resultados del trabajo. Esto significa que hay que ser capaz de pensar en las nuevas habilidades que se necesitan para hacerlo y en las nuevas herramientas para hacerlo”.
Nadella cree que “en la era de la IA, hay que pensar muy detenidamente en que se está construyendo un conocimiento tácito e incluso que se está incorporando ese conocimiento tácito en un conjunto de pesos que se controlan, un conjunto de agentes o modelos que se controlan. No se trata de celebrar el modelo de otra persona. Se trata de tu modelo, de tu empresa, que te convierte en un participante único en la economía. Al fin y al cabo, esa es la verdadera moneda de cambio para todos nosotros”.
La soberanía según Satya Nadella
Consciente de que la soberanía es un tema que preocupa de manera creciente a las empresas, Satya Nadella quiso también detenerse en este apartado. Las empresas norteamericanas vez que este punto es un flanco (muy) débil en su estrategia. Las nubes soberanas que están creando por doquier las multinacionales del otro lado del charco son un ejemplo de la importancia que tiene. Todas ellas prometen que gracias a esas clouds, los datos permanecen en Europa y sólo el cliente puede acceder a ellos. Sin embargo, el mensaje de que si las autoridades norteamericanas piden esa información, los proveedores están obligados a darla, está calando cada vez más. Y ello preocupa y mucho a los grandes hiperescalares.
Nadella no dio respuesta a la afirmación pero si expuso brevemente lo que él considera como soberanía. El CEO de Microsoft amplía el concepto clásico de soberanía nacional hacia la soberanía de la empresa: “Una compañía es, ante todo, su conocimiento tácito, acumulado en su capital humano y en sus sistemas digitales. En la era de la IA, ese conocimiento debe acabar embebido en modelos, agentes y pesos que la propia organización controla, en lugar de depender por completo de modelos externos”. Es decir, el verdadero “activo soberano” es, por tanto, disponer de la propia inteligencia corporativa sin que se diluya en plataformas ajenas.
Esta visión lleva directamente a la gobernanza y la confianza. Satya Nadella insiste en la necesidad de establecer una gobernanza estricta sobre los datos, claridad sobre qué agentes acceden a qué información y, sobre todo, evitar que el valor empresarial acumulado durante décadas se fugue a modelos o negocios de terceros. Para ello reclama sistemas de gobernanza y observabilidad sobre agentes que permitan desplegarlos con confianza dentro de la empresa.
Nadella viene a decir que la empresa debe buscarse la vida. Algo así como cuando, al inicio de la era cloud, las empresas creían que la seguridad corría de parte del proveedor. Pero para evitar las dudas de los presentes, el CEO de la multinacional parece entender la preocupación de empresas y países por la soberanía. Y por ello, asegura que la estrategia de Microsoft pasa por “gestionar los riesgos a través de la diversificación de nuestro catálogo de productos y soluciones”. Satya Nadella plantea un enfoque de cartera de riesgos: distintas cargas de trabajo se ubican en diferentes configuraciones de nube soberana. Algunas pueden correr en nube pública con cifrado gestionado por el cliente y confidential computing, de forma que los datos nunca salgan de un enclave seguro. Otras requieren soluciones totalmente locales: Microsoft 365 local, Azure local y Foundry local, incluso con plano de control desconectado para un verdadero cloud local soberano.
Finalmente, advirtió de que la soberanía sin ciberseguridad robusta es ilusoria, en un mensaje claro para que el cliente no abandone a Microsoft por un proveedor europeo, porque no va a proporcionar la misma seguridad. Para Satya Nadella la ciberresiliencia es un juego de inteligencia global y los ciberataques no respetan fronteras. Por eso, propone tratar soberanía y ciberseguridad como dos caras del mismo espectro de riesgo, apoyándose en socios locales pero beneficiándose de inteligencia de defensa global.
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