“Vera Rubin no llega a reemplazar, sino a expandir”: Jensen Huang, CEO de Nvidia
San José, California. En la industria tecnológica hay anuncios que sustituyen una generación y lanzamientos que cambian la escala del negocio. Jensen Huang, CEO de Nvidia , quiere que Vera Rubin pertenezca a la segunda categoría. En una sesión de preguntas posterior a su presentación, Huang no vendió a Rubin como el sucesor natural de Blackwell, sino como la infraestructura con la que la compañía pretende capturar una nueva capa de demanda en IA, con modelos más grandes y latencias cada vez más cortas.
A una pregunta hecha por Expansión , Huang contestó que Blackwell es una tecnología que todavía se encuentra en plena difusión, la nueva generación no canibaliza de inmediato a la anterior, sino que la expande. En una analogía con el iPhone, el ejecutivo señaló que hay ciertos recursos del chip predecesor de Vera Rubin que son útiles para las capacidades de cómputo que tienen las empresas. “La IA está todavía en una fase temprana como para comportarse como una industria madura de renovación periódica”, precisó el ejecutivo. En sus resultados del cuarto trimestre fiscal 2025, la compañía reportó ingresos trimestrales récord de 68,100 millones de dólares y ventas anuales por 215,900 millones, mientras el negocio de data center se mantuvo como el centro de gravedad de esa expansión. De hecho, Huang señaló que espera que hacia el 2027 sumen ingresos por 1 billón de dólares a la empresa, impulsados en mayor medida por el auge de la IA de cada vez más empresas en el mundo. “Las ventas de Blackwell están disparadas”, señaló Huang dentro de la misma sesión, ejemplificando el porqué ambos chips pueden convivir en el ecosistema con un buen rendimiento. En el segundo trimestre fiscal 2025, Nvidia reportó ingresos de 46,700 millones de dólares, de los cuales 41,100 millones correspondieron a data center, y subrayó además que los ingresos de Blackwell en ese negocio crecieron 17% secuencialmente. En el tercer trimestre, la empresa sumó 57,000 millones de dólares en ingresos totales y 51,200 millones en data center.
Con Vera Rubin, Nvidia ya no quiere ser evaluada como proveedora de aceleradores, sino como arquitecta de “AI factories”, un concepto que incluye cómputo, red, memoria, software de inferencia, almacenamiento y diseño de referencia para centros de datos a escala gigawatt. Necesidades que en la era de la IA agentica serán apreciadas por el mercado empresarial. Otro factor que Huang señaló como un apoyo entre ambos chips es la capacidad de producción de ambas tecnologías, pues según dice, el verdadero reto es tener suficiente capacidad para producir, financiar esa expansión y mover toda la cadena al ritmo de una demanda que sigue creciendo. “El negocio ya no depende sólo de las grandes empresas de nube, sino también de compañías tradicionales, industrias, gobiernos, proyectos de IA soberana, autos autónomos y clientes que buscan soluciones completas, no sólo piezas sueltas”, apuntó el ejecutivo. Vera Rubin no llega para cerrar un ciclo. Llega para reforzar la idea de que el verdadero negocio de Nvidia no es vender un chip nuevo cada cierto tiempo, sino empujar al mundo a seguir construyendo la infraestructura que la IA necesita.
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