Seis tendencias que marcarán la mejora del rendimiento TI
La empresa tecnológica española Orizon, especializada en garantizar la mejora continua del rendimiento de las aplicaciones de las grandes empresas, constata que en 2026 la presión por reducir costes, acelerar la innovación y ofrecer la mejor experiencia a los usuarios, convertirán el rendimiento TI tecnológico en una prioridad transversal de las organizaciones.
Por ello, según Orizon, en 2026 las empresas no sólo se limitarán a medir el rendimiento, sino también a optimizarlo de forma continua, incluyendo el mainframe y los entornos distribuidos, fundamentalmente en modelos híbridos y multicloud, cada vez más condicionados por la IA.
Tendencias de Orizon que marcarán la evolución
En este contexto, Orizon detecta seis grandes tendencias que marcarán la evolución del rendimiento y la eficiencia TI durante los próximos meses:
- La ampliación del concepto de la observabilidad
- La unificación de rendimiento y costes
- La aplicación de la IA
- La extensión de la metodología DevPerOps,
- La optimización de los datos capturados
- La consolidación de la figura del CPO con una función cada vez más reconocida
Respecto a la ampliación del concepto de la observabilidad, Orizon apunta que muchas organizaciones todavía realizan una monitorización basada en silos con múltiples herramientas APM (Application Performance Monitoring). Esta monitorización aporta, según la empresa, multitud de métricas, pero no el conocimiento específico para optimizar la eficiencia y el rendimiento del software de forma recurrente. La demanda de las empresas se mueve, por tanto, hacia plataformas como BOA para tener visibilidad completa y trazabilidad desde el mínimo elemento software hasta su impacto global y, además, capacidad de acción.
La segunda tendencia es la unificación de rendimiento y costes como consecuencia de la presión de “hacer más con menos”, lo que exige poder medir el rendimiento en términos de coste por transacción y eficiencia de recursos, tal y como promueve FinOps. No obstante, de acuerdo con Orizon, esta metodología puede resultar útil para controlar el gasto a alto nivel, pero no es suficiente para anticipar y eliminar los sobrecostes provocados por el mal rendimiento a nivel de los elementos del software. Por el contrario, BOA no solo permite identificar, sino también diagnosticar y resolver los problemas, y hacerlo en base a métricas técnicas y financieras que los CEOs y CIOs pueden consolidar en un mismo cuadro de mando.
Asistente basado en IA
Respecto a la aplicación de la IA, Orizon se ha anticipado con el lanzamiento el pasado octubre del primer asistente basado en IA para la mejora del rendimiento tecnológico. Denominado BOA AI, alimentado con el conocimiento adquirido por la compañía en el desarrollo de más de 80 grandes proyectos y entrenado con más de 5.000 recomendaciones de optimización, este agente es capaz de dialogar con los responsables de tecnología en lenguaje natural y ofrecerles en tiempo real respuestas, diagnósticos y recomendaciones para detectar, prevenir y corregir ineficiencias.
La cuarta tendencia en 2026 es clave en la progresión que promueve la metodología DevPerOps de Orizon y consiste en extender la comprensión del carácter crítico del rendimiento teniendo en cuenta su comportamiento dinámico en producción, de forma que se creen nuevos ciclos de desarrollo orientados a la optimización de elementos software ineficientes con alto impacto en los costes de las infraestructuras y en el performance del sistema.
Por su parte, la quinta tendencia es resultado de la explosión de los datos de observabilidad y consiste en optimizar los datos que se capturan y la forma en qué se correlacionan y retienen. A este respecto, cabe recordar la ventaja competitiva de Orizon ya que su plataforma BOA guarda un histórico mínimo de 25 meses y es capaz de hacer zoom en las métricas más relevantes. Esta funcionalidad, junto con la detección de cambios paulatinos antes de que “den la cara” y representen un problema, es una de las más valoradas por los clientes.
Una de las tendencias es la unificación de rendimiento y costes como consecuencia de la presión de “hacer más con menos”
Por último, la sexta tendencia supone una de las evoluciones organizativas más relevantes en el organigrama TI: la aparición o la consolidación, en el caso de las empresas más avanzadas, del Chief Performance Officer (CPO). Esta figura se encarga de impulsar la eficiencia en infraestructuras, aplicaciones y experiencia digital con funciones como coordinar los equipos de TI, negocio y finanzas para garantizar que la optimización no sea un proyecto puntual, sino una disciplina sostenida en el tiempo.
Según Ángel Pineda, CEO de Orizon, “en 2026 resultará aún más evidente que el rendimiento no es un aspecto técnico, sino un activo de negocio, ya que significa la diferencia entre unos costes controlados y una escalada imprevisible, una experiencia de usuario mala o simplemente aceptable y una experiencia excelente, y el cumplimiento o no de determinadas exigencias, tanto del propio negocio, como fijadas por normativa.
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