14.000 empleos menos y más que vendrán, por Manuel Navarro
La semana pasada Amazon anunció la eliminación de 14.000 puestos de trabajo en todo el mundo. En principio, el motivo de semejante cifra se achacaba a la irrupción de la IA y a la necesidad de las empresas de ser más ágiles. Ante el revuelo provocado y el temor, cada vez más mayoritario, de lo que puede provocar la IA en el empleo, el CEO de Amazon acaba de desdecir su propio comunicado asegurando que la motivación real es la de remodelar la cultura interna de la empresa.
Más allá de la decisión tomada por el gigante del comercio electrónico, totalmente respetable por cierto, conviene empezar a pensar en el impacto que la IA ya está teniendo en el mercado laboral.
Se puede atacar a una empresa y ocupar las portadas de los periódicos llamándola “modelo de la vergüenza” como hace Yolanda Díaz o empezar a pensar, en el caso de España, desde el Gobierno, por qué se está produciendo esta situación. Me temo que eso no sucederá.
Actualmente, están eliminándose, sobre todo, los puestos de trabajo de menor valor, pero la IA ya empieza a afectar a otros empleos más cualificados. Eficiencia, productividad, reducción de costes… Son las principales bondades que va vendiendo el ejército de comerciales que llega a las empresas ofreciendo múltiples soluciones de IA. Y éstas las están comprando aunque en muchos casos no saben lo que están adquiriendo. El daño, sin embargo, ya está hecho: los empleados son despedidos y las empresas no obtienen el beneficio que creían.
Pero esto es la actualidad. No queda mucho para que la mayoría de empresas desarrolle una estrategia en torno a la IA adecuada y entonces sí van a obtener las ventajas que les prometieron. Y ahí sólo nos quedan los empleados.
Nos han vendido que la IA, al igual que ocurrió con otras revoluciones, acabará con unos puestos de trabajo, pero creará muchos otros. Mucho me temo que la realidad parece indicar que el número de nuevos empleos va a ser menor que el de los trabajos que desaparezcan. El problema no es que la IA mejore la productividad (que lo hace) sobre todo, lo que mejora la Inteligencia Artificial son los márgenes de las empresas.
Y eso nos lleva a un planteamiento que hizo Bill Gates allá por 2017: ¿deberían cotizar los robots? Si una IA realiza el trabajo de 10 humanos, ¿debe pagar los mismos impuestos que abonaban esos empleados?
Tarde o temprano, los gobiernos van a tener que plantearse esta opción. No podremos sostener los estados tal y como están actualmente planteados si cada vez hay menos personas que aporten a su sostenibilidad. Yolanda, ya tienes trabajo.
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