La factura electrónica avanza, pero las pymes aún no están preparadas
La factura electrónica está a punto de convertirse en un requisito inminente en España. La ley “Crea y Crece” ha acelerado la digitalización del tejido empresarial y ha impulsado una mayor concienciación sobre los beneficios de esta herramienta.
Sin embargo, el camino hacia su adopción total todavía enfrenta importantes obstáculos. Aunque el 50% de las pymes ya reconoce estar familiarizado con la factura electrónica (frente al 31% del año pasado), solo un 10% la utiliza de manera activa en sus operaciones B2B, según el informe Impulsando el crecimiento de la pyme a través de la facturación electrónica y la IA, elaborado por Sage.
Las pymes españolas, entre la concienciación y la falta de adopción
El estudio refleja una paradoja clara, mientras el nivel de conocimiento crece, el uso efectivo sigue siendo limitado. No obstante, la actitud de las pymes hacia la digitalización es positiva. Seis de cada diez empresas apoyan la obligatoriedad de la factura electrónica, una cifra que sitúa a España entre los países con mayor confianza en este sistema.
De hecho, entre las compañías que ya lo utilizan, la satisfacción es alta. El 72% de las pymes españolas se declara satisfecha con la facturación electrónica, un porcentaje que supera la media europea. Además, la mayoría la considera una inversión rentable a largo plazo y no un gasto, una visión que refleja un cambio cultural importante en el ecosistema empresarial.
“La factura electrónica es la herramienta esencial para eliminar los obstáculos que impiden la eficiencia y la seguridad en las empresas. Aunque la concienciación aumenta, nos preocupa la baja adopción y el desconocimiento que aún existe entre las pymes. Para reducir esa falta de conocimiento y asegurar una implantación exitosa, son importantes las campañas de información y formación, así como una coordinación vital con estándares internacionales”, señala José Luis Martín Zabala, Managing Director en Sage Iberia.
Seis de cada diez empresas apoyan la obligatoriedad de la factura electrónica, una cifra que sitúa a España entre los países con mayor confianza en este sistema
Una digitalización que impulsa el uso de la IA y la nube
Las pymes que ya han incorporado la factura electrónica muestran un nivel de madurez digital mucho más avanzado. Dos de cada tres empresas usuarias afirman tener un dominio consolidado de estas herramientas, lo que las coloca al nivel de países como Alemania o Francia. Este uso avanzado actúa como un trampolín para la integración de otras tecnologías clave, especialmente la inteligencia artificial y la nube.
Nueve de cada diez pymes que utilizan factura electrónica también aplican soluciones basadas en IA o automatización. Esto se traduce en mayor productividad, reducción de errores y una mejor capacidad de análisis financiero. La combinación de facturación electrónica e inteligencia artificial está configurando un nuevo modelo de gestión empresarial donde la automatización y el dato en tiempo real se convierten en aliados estratégicos.
La brecha del conocimiento y la falta de preparación
A pesar de los avances, la mayoría de las pymes españolas aún no se siente preparada para adoptar plenamente la factura electrónica. La mitad de ellas planea implementarla en los próximos dos años, justo antes de la fecha límite que marca la ley. El principal obstáculo, según el estudio de Sage, es la falta de formación y de soluciones accesibles.
Más de la mitad de las empresas encuestadas reconocen no comprender en profundidad cómo funciona el sistema ni cómo integrarlo en su operativa. Entre las barreras más mencionadas destacan la dificultad técnica de los sistemas disponibles, el coste de implantación y la falta de estándares claros compartidos con clientes y proveedores.
El informe también identifica las principales demandas del tejido empresarial para facilitar la transición. Un 55% de las pymes reclama más apoyo financiero y fiscal, mientras que casi la mitad pide guías paso a paso y programas de formación específicos para sus empleados.
Una herramienta clave contra la morosidad y el fraude
Más allá de su obligatoriedad, la factura electrónica se presenta como una solución estructural frente a tres problemas crónicos del entorno empresarial español:
la morosidad
el fraude
la gestión fiscal
El 57% de las pymes afirma que los retrasos en los pagos afectan directamente a su liquidez. Con la factura electrónica, los plazos medios de cobro se reducen hasta cuatro días y los casos de morosidad caen un 20%. En materia de seguridad, la validación digital ayuda a detectar facturas fraudulentas antes del pago, un problema que ha afectado al 51% de las pequeñas y medianas empresas. Además, en el ámbito fiscal, el 68% de las compañías reconoce dificultades administrativas que la automatización puede resolver gracias al llenado automático de formularios y a la conexión con sistemas tributarios en tiempo real.
La factura electrónica, según Sage, no es solo una obligación, sino una oportunidad para construir una economía más inteligente y equitativa. Con el apoyo adecuado, puede convertirse en el punto de partida hacia una digitalización integral basada en la IA, la automatización y la transparencia.
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