Los Chips Fotónicos de LightMatter revolucionan la industria de los Chips de Silicio
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| Figura 2: Libro de «Microhistorias: anécdotas y curiosiades de la historia de la informática (y los hackers)» de Fran Ramírez y Rafel Troncoso 0xWord. |
Pero volviendo al tema de hoy, en mitad de la revolución de la Inteligencia Artificial y la computación cuántica, entra en escena la computación fotónica, un relevo sorpresa que no utiliza electrones, sino haces de luz procesar. Lightmatter acaba construir el primer procesador fotónico que ejecuta modelos complejos de IA y con la misma fidelidad que una GPU de 32 bits. Y no es un prototipo con cables colgando en un laboratorio oscuro en un sótano, es hardware ya montado en rack, terminado, funcional, con varios chips fotónicos individuales y más de un millón de componentes ópticos, listo para enchufarse.
¿Por qué es tan grande este salto?
Las barreras actuales de la microelectrónica no están en la lógica, sino en el tremendo coste que paga cada bit para moverse: la resistencia capacitancia de los interconectores y la energía que se evapora como calor al cambiar cargas a varios GHz. A cada nueva capa litográfica, los transistores mejoran muy poco mientras las líneas de cobre apenas se hacen más pequeñas, y el coste energético por trasladar datos entre memoria y cómputo ya triplica al de la operación matemática en sí.
Dentro del Procesador de Lightmatter: Claves Técnicas y Potencial
En el núcleo de este chip hay seis procesadores apilados en 3D que integran 50.000 millones de transistores CMOS y un millón de componentes ópticos: los photonic tensor cores, arreglos de los moduladores Mach Zehnder que antes hemos mencionado, que ejecutan multiplicaciones analógicas a la velocidad de la luz y en decenas de longitudes de onda simultáneas gracias al WDM, mientras un control digital orquesta buffers, redes en chip y conversiones AD/DA.
Para mantener la precisión de redes como ResNet 50, BERT o modelos de RL sin reentrenar, el sistema introduce el formato Adaptive Block Floating Point (ABFP), que comparte exponente por bloques y limita cada mantisa a 10–12 bits, complementado con ganancia analógica programable que amplifica la señal antes del muestreo y captura los bits más débiles sin aumantar el consumo del ADC (Analog to Digital Converter).
Todo esto cabe en un paquete tipo PCIe que ofrece 65,5 TOPS con apenas 78 W eléctricos y 1,6 W ópticos (~0,85 pJ/op), se programa desde PyTorch o TensorFlow sin cambios de modelo (es decir, los actuales sirven) y, conectado mediante la interconexión fotónica Passage, escala a racks enteros donde la luz ya no solo mueve datos también los procesa, multiplicando el ancho de banda, recortando la latencia. Creo que, llegados a este punto, tenemos más claro que estamos entrando en una era post transistor.
Impacto y futuro de la tecnología
Pero pensemos por un momento lo siguiente. Estamos hablando de una tecnología que es básicamente un rayo de luz que se convierte en cálculos y una tarjeta PCIe que es el equivalente óptico de un pequeño datacenter. Los nuevos ingenieros/as de esta tecnología tendrán que jugar con rayos de luz multicolor, los desarrolladores/as crearán programas que se compilarán en ajustes de fases y longitudes de onda, y una nueva ciberseguridad (ojo a esto) decidirá cómo proteger un recurso que viaja literalmente a la velocidad de la luz.
Figura 7: Lightmatter InterConnect Launch Event at OFC 2025
Y este es el verdadero impacto: si hoy aprendemos a procesar información con un coste significativo, mañana podríamos equipar cada marcapasos, cada sensor IoT y cada IA local con inteligencia de alto nivel, sin el desperdicio brutal actual de los megavatios ni al silicio cada vez más caro y limitado.
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