El impacto de la sostenibilidad en la estrategia de TI
La sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un imperativo empresarial. En el ámbito tecnológico, este cambio de paradigma se está acelerando a medida que las organizaciones reconocen su responsabilidad ambiental, enfrentan una mayor presión regulatoria y descubren que ser sostenibles también puede mejorar la eficiencia y la competitividad. Hoy en día, los departamentos de TI están en el centro de esta transformación, adoptando criterios de sostenibilidad como parte estructural de sus estrategias globales.
Como bien señala Paola Sánchez, GreenwAIs Solutions Leader de aggity, “la presión regulatoria, como la CSRD en Europa, y una mayor concienciación social están haciendo que las empresas integren la sostenibilidad como un pilar estratégico”. La experta destaca cómo esta visión está impregnando todas las capas de la transformación digital, desde el diseño de los sistemas hasta la medición del impacto ambiental.
En opinión de Andrea Rumi, Directora de Comunicación de Logicalis Spain, esta integración responde también a una necesidad de alineamiento entre los objetivos tecnológicos y los de sostenibilidad corporativa. “Esta incorporación permite alinear los planes tecnológicos con los objetivos en sostenibilidad y de empresa, consiguiendo así una visión integral”, afirma. Logicalis ha convertido esta visión en acción, estableciendo metas claras, como alcanzar cero emisiones netas para 2050 y reducir en un 42% sus emisiones de Alcance 1 y 2 para 2030, en línea con la iniciativa Science Based Targets (SBTi).
Por su parte, Rafael Toyas, Head of TechOps Data Centers ES de IONOS, señala que la sostenibilidad en TI viene impulsada por “la mayor concienciación social alrededor de la sostenibilidad y la escasez de recursos” y, al mismo tiempo, por la búsqueda de eficiencia y reducción de costes. Esta doble motivación está haciendo que los CIO sitúen la sostenibilidad en el centro de su agenda, especialmente en decisiones como la gestión de centros de datos o la elección de proveedores cloud. En este sentido, Toyas pone en valor el compromiso de IONOS con las energías renovables y su Estrategia Climática 2030: “El 100% de nuestros data centers operan con suministro procedente de fuentes de energía renovables”.
Jostein Birkeland, Senior Technologist for Sustainable Transformation de Hewlett Packard Enterprise, va incluso más allá al afirmar que “la sostenibilidad se ha convertido en uno de los principales factores de decisión tecnológica”. Desde su perspectiva, no se trata únicamente de reducir el consumo energético, “sino de redefinir toda la estrategia de TI bajo criterios medioambientales, desde la infraestructura hasta los modelos de consumo”. Un enfoque que HPE materializa, por ejemplo, en su Sustainability Insights Center, que proporciona métricas ambientales detalladas a través de su plataforma GreenLake.
En contraposición al enfoque más tecnológico, Mario Vasconcelos, Sales Director Enterprise Accounts para España y Portugal en Vertiv, destaca el papel de la infraestructura crítica en este cambio. “La sostenibilidad se ha consolidado como un pilar fundamental”, afirma. Según explica, esto implica el desarrollo de tecnologías que minimicen el consumo energético, “como los sistemas de refrigeración de alta eficiencia o arquitecturas modulares optimizadas”.
En comparación con sus compañeros, Roberto Moral, Director de Cloud & AI Infrastructure para EMEA South en Cisco, subraya la urgencia de actuar también por motivos técnicos. “El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y su demanda energética podría duplicar el consumo de electricidad de los centros de datos para 2026”, alerta. Cisco responde a este desafío con una estrategia que se basa en tres pilares: modernización de infraestructuras, gestión inteligente de la energía y aplicación de la IA para el bien social.
Pilar Codina, Corporate Sustainability Manager de Epson Ibérica, recuerda que “la sostenibilidad juega un rol preponderante en la estrategia global de TI” no solo por las exigencias normativas, sino porque ser más eficientes, generar menos residuos o prolongar la vida útil de los dispositivos “acaban siendo palancas para un mejor balance de resultados”.
Tecnologías para un futuro verde
La sostenibilidad tecnológica no depende de una única solución, sino de un conjunto de herramientas y estrategias que, combinadas, están redefiniendo el modo en que las organizaciones consumen y gestionan sus recursos digitales. Desde plataformas de consumo bajo demanda hasta sistemas de refrigeración avanzada, pasando por soluciones de monitorización energética, el ecosistema TI está en plena transición hacia modelos más sostenibles, en los que el cloud computing tiene un papel protagonista, aunque no exento de matices.

Como bien explica Sánchez, las organizaciones están apostando por soluciones como los EMS (Energy Management Systems) y las plataformas ESG, que permiten “medir y reportar de forma automatizada su huella de carbono”, así como por herramientas como ARM o APM, orientadas a la optimización de activos y recursos. Estas tecnologías, señala, “no solo mejoran la sostenibilidad, sino que también impulsan la eficiencia operativa”. En cuanto al cloud, advierte: “no es sostenible por default, pero si se utiliza de forma eficiente puede contribuir de forma importante a reducir la huella de carbono”.
Uno de los mayores avances, en opinión de Birkeland, se encuentra en los modelos de consumo bajo demanda. “Nuestra plataforma HPE GreenLake permite consumir recursos ajustando la capacidad real a la demanda. Esta elasticidad evita el sobredimensionamiento y reduce directamente el consumo energético”. Birkeland subraya también la importancia de la refrigeración líquida en entornos de alta densidad como la IA y el HPC, y destaca iniciativas como el AI Mod POD, un centro de datos modular que recupera calor residual como subproducto útil. En cifras concretas, “modelos como HPE GreenLake pueden reducir hasta un 53% el consumo energético respecto a infraestructuras tradicionales”.
Por su parte, Toyas recuerda que tecnologías como la virtualización marcaron un antes y un después, pero que es el cloud computing el que ha “democratizado la sostenibilidad en el uso de las IT”. En el caso de IONOS, este compromiso se traduce en un centro de datos con energía 100% renovable, un PUE de 1,25 y sistemas de IA para la gestión térmica. “Todo este esfuerzo medioambiental se traslada automáticamente a cada uno de nuestros clientes”, destaca.
Más crítica, Codina señala que el análisis micro (la organización) del cloud resulta muy favorable, pero el macro (el proveedor) no tanto”. Y es que, aunque reconoce que el trabajo en la nube permite reducir desplazamientos y emisiones, también señala que los centros de datos “requieren de un elevado consumo de energía”. Desde Epson, la apuesta va más allá de la nube: tecnologías como la impresión Sin Calor o los sistemas de gestión documental eficientes son clave para reducir la huella de uso.
Vasconcelos añade nuevas capas tecnológicas al debate: refrigeración líquida, SAIs de alta eficiencia, edge computing sostenible y monitorización energética en tiempo real. Su visión es clara: “El cloud puede ser un motor de sostenibilidad, pero solo si va acompañado de infraestructuras optimizadas y proveedores comprometidos”.
Sostenibilidad TI: eficiencia, reputación y negocio

Incorporar la sostenibilidad en los procesos tecnológicos no es solo una cuestión ética o ambiental: se ha convertido en una estrategia inteligente que impacta directamente en la eficiencia operativa, la reputación corporativa y la capacidad de innovación. Las organizaciones que adoptan esta visión no solo cumplen con la normativa: también ganan competitividad, reducen costes y refuerzan su propuesta de valor frente a clientes, empleados e inversores.
Así lo expresa con claridad el Senior Technologist for Sustainable Transformation en Hewlett Packard Enterprise: “en TI, a menudo se puede intercambiar la sostenibilidad con la eficiencia. Esto significa que, a medida que mejoramos la eficiencia y reducimos el consumo energético, tanto las emisiones operativas como los costes disminuyen a la par”. Para HPE, este enfoque no solo se traduce en ahorro, sino también en crecimiento. En 2023, sus iniciativas ligadas a sostenibilidad generaron aproximadamente 1.850 millones de dólares en ingresos netos, un 500% más que en 2018. “La sostenibilidad no solo aporta eficiencia: también abre nuevas oportunidades de negocio”, remarca.
En opinión de la GreenwAIs Solutions Leader de aggity, los beneficios van desde lo intangible —una mejor percepción entre los stakeholders— hasta lo concreto: “reducir consumo energético, optimizar recursos, alargar la vida útil de los equipos, o incluso aprovechar subvenciones e incentivos”. Pero además, apunta, “promueve una cultura más innovadora y consciente dentro del área de TI”.
Incorporar la sostenibilidad en los procesos tecnológicos no es solo una cuestión ética o ambiental: se ha convertido en una estrategia inteligente que impacta directamente en la eficiencia operativa,
Por su parte, el Director de Cloud & AI Infrastructure en Cisco para EMEA South, pone el foco en la reputación, la eficiencia y el diseño responsable: “al integrar también la sostenibilidad en el diseño de productos, como nuestros equipos modulares y reciclables, se prolonga el ciclo de vida útil de las soluciones tecnológicas y se reducen residuos”. A su juicio, estos avances también ayudan a atraer talento comprometido con valores sostenibles.
Desde Vertiv, Mario Vasconcelos introduce una dimensión clave que no siempre se tiene en cuenta: la ciberseguridad. En su opinión, sostenibilidad y protección no solo son compatibles, sino que pueden reforzarse mutuamente. “Muchas prácticas sostenibles, como la modernización de infraestructura, virtualización y migración a la nube, pueden mejorar la seguridad”, asegura. Eso sí, advierte que tecnologías emergentes como el IoT o el edge computing requieren una evaluación de riesgos adecuada para evitar vulnerabilidades.
En contraste con una visión puramente interna, la Corporate Sustainability Manager de Epson Ibérica, llama la atención sobre el impacto en la cadena de valor. “Las ventajas no son sólo de reputación, que también, sino ventajas económicas, adecuación a contextos normativos y, muy especialmente, reconocimiento de tu cadena de valor”, afirma. Para Codina, adelantarse a los requerimientos regulatorios y alinear las decisiones de adquisición de TI con criterios sostenibles se está convirtiendo en un diferenciador real de mercado.
Claves para una sostenibilidad TI real y efectiva
La sostenibilidad en el ámbito tecnológico se ha convertido en una prioridad estratégica para muchas organizaciones. Sin embargo, poner en marcha iniciativas en esta dirección no está exento de dificultades. Desde barreras culturales y presupuestarias hasta la falta de herramientas de medición precisas, el camino hacia una TI más responsable está plagado de retos. Pero también de soluciones innovadoras y enfoques metodológicos que ayudan a superarlos.
Paola Sánchez señala una brecha importante entre intención y ejecución: “Muchas veces falta una estrategia clara o herramientas que permitan medir y trazar objetivos”, a lo que se suma “la falta de cultura interna, presupuestos limitados o la complejidad de integrar sostenibilidad en sistemas ya existentes”.
Desde Logicalis, Andrea Rumi destaca “la ausencia de herramientas integradas, los costes iniciales elevados y la dificultad para justificar el retorno de la inversión a corto plazo”. Para superarlo, subraya la importancia de contar con aliados tecnológicos expertos que acompañen el proceso.
En la misma línea, Rafael Toyas insiste en que la sostenibilidad requiere cambios no solo técnicos, sino también culturales y organizativos. “Es imprescindible el compromiso de la dirección” y contar con tecnología avanzada que simplifique la complejidad operativa.

Jostein Birkeland, incide en el reto principal “la falta de datos precisos”. sobre el consumo y la huella ambiental de las infraestructuras TI. También advierte sobre “el modelo de adquisición tradicional, que tiende a sobredimensionar equipos por precaución”. Frente a ello, HPE propone modelos bajo demanda como GreenLake y financiación tecnológica que facilita la adopción de soluciones sostenibles sin grandes cargas de capital.
Desde Vertiv, Mario Vasconcelos añade obstáculos como “la resistencia al cambio organizacional” y “la falta de incentivos regulatorios claros”. Ante esto, proponen “soluciones modulares y escalables, y herramientas de monitorización en tiempo real”.
Roberto Moral, apunta a la “obsolescencia tecnológica acelerada” y la dificultad de integrar sistemas heredados, resaltando el papel de herramientas como Intersight para ofrecer control y eficiencia.
Mientras que Pilar Codina introduce una visión crítica al afirmar que “el principal factor barrera acostumbra a ser el coste”, pero no sólo el inicial, sino el “coste total de propiedad”, incluyendo mantenimiento y disposición final.
Y una vez superados los obstáculos iniciales, surgen las siguientes preguntas, ¿se están utilizando metodologías o métricas concretas para medir el impacto y el avance? ¿Qué papel juega la economía circular?
El enfoque de medición y seguimiento está cada vez más extendido, como confirma Sánchez, al señalar que “las empresas están adoptando marcos como los estándares ESG o los requerimientos de la CSRD” con KPIs ligados al consumo energético y la huella de carbono.
Andrea Rumi cita el uso de la norma ISO 14064-1:2019 y bases de datos como MITECO o DEFRA, además de acciones concretas como “programas de reutilización de equipos y reciclaje responsable”.
Para Toyas, la clave es que “lo que no se mide no se puede mejorar”, mencionando indicadores como PUE, CUE o WUE y el uso de energías renovables como estándares internos.
Mientras que Birkeland detalla una medición rigurosa de emisiones en los tres alcances (1, 2 y 3) con metas validadas por Science Based Targets. Destaca especialmente el foco en el Scope 3, “la mayor parte de nuestra huella de carbono y al mismo tiempo, el mayor reto y la mayor oportunidad”. Además, resalta que “aproximadamente el 78% del equipamiento que procesamos en nuestros centros fue reacondicionado para una segunda vida”, una apuesta clara por la economía circular.
Vasconcelos refuerza la idea con la adopción del GHG Protocol y el PUE, además del fomento de “diseños modulares que facilitan la actualización de componentes individuales”, alineados con los principios de circularidad.
Codina concluye con un llamado a la acción: “Si aún hay alguna organización que no esté midiendo el impacto de su política de sostenibilidad, mi más absoluta recomendación es que empiece cuanto antes”. Y subraya el papel de las “tres RE” (reutilizar, reciclar y economía circular) como elementos esenciales en la estrategia sostenible de cualquier organización.
El futuro de la sostenibilidad TI: IA, eficiencia y economía circular
El compromiso con la sostenibilidad en el ámbito tecnológico no solo responde a una exigencia normativa o reputacional: se está convirtiendo en un elemento estructural dentro de las estrategias corporativas. Lejos de ser un objetivo aislado, la sostenibilidad tiende a integrarse transversalmente en los modelos operativos, impulsada por tecnologías emergentes, enfoques basados en datos y una creciente conciencia social y empresarial.
En el caso de aggity, una de las grandes tendencias identificadas es el auge del Green IT, con un foco claro en la eficiencia energética de las infraestructuras tecnológicas. Tecnologías como APM y ARM serán claves para optimizar el rendimiento y reducir la huella de carbono. Asimismo, se espera la consolidación de plataformas ESG con IA y automatización, que permitirán a las organizaciones no solo cumplir con la normativa, sino anticiparse a ella y tomar decisiones más informadas. La sostenibilidad, apuntan, se convertirá en un eje transversal de toda la estrategia tecnológica.
Por parte de Logicalis, se subraya la integración de la IA en el análisis predictivo y la adopción de herramientas ESG como IBM Envizi. Estas soluciones están diseñadas para simplificar la gestión de datos relacionados con sostenibilidad, acelerar el cumplimiento normativo y facilitar el avance hacia objetivos de descarbonización y buen gobierno.

Hewlett Packard Enterprise, por su parte, considera que el futuro de la sostenibilidad tecnológica irá mucho más allá de reducir emisiones. Cada decisión tecnológica deberá evaluarse por su impacto ambiental. En esta línea, están desarrollando algoritmos de IA que optimizan en tiempo real el uso de recursos IT, anticipan picos de carga y ajustan el consumo según la demanda. También destacan avances como la refrigeración líquida, que puede reducir hasta un 89% el consumo energético frente a sistemas convencionales. Además, prevén que en pocos años, el 80% de los CIOs tendrá métricas de sostenibilidad integradas en su evaluación de desempeño. La sostenibilidad, así, pasará a ser una métrica estratégica más dentro de la gestión tecnológica. Igualmente, el edge computing aparece como un ámbito prioritario donde la eficiencia y la gestión remota serán fundamentales.
En Vertiv, se habla de una convergencia inevitable entre innovación tecnológica y responsabilidad ambiental. Entre las principales tendencias destacan el uso de energías renovables, sistemas de refrigeración optimizados como el free-cooling, y el impulso de modelos de economía circular que promueven la reutilización y el reciclaje. El edge computing sostenible y el uso de IA para análisis predictivo se consolidan también como herramientas esenciales para una gestión eficiente de los recursos.
Por otro lado, Cisco pone el acento en tecnologías emergentes como el blockchain, aplicado a la trazabilidad de emisiones, y en arquitecturas diseñadas desde su origen bajo principios de circularidad. También destacan el concepto de energy networking, que permite optimizar el consumo energético en edificios y oficinas, responsables de un alto porcentaje de las emisiones globales. A ello se suma su apuesta por energías limpias, como demuestra su nueva planta solar en Teruel, que abastecerá el 100% del consumo eléctrico de sus operaciones europeas durante los próximos 15 años.
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